Hola,
Una de las formas más útiles de utilizar el lenguaje no verbal auditivo es tener los filtros adecuado para poder percibir pequeños cambios en las submodalidades auditivas como...
- Volúmen
- Tono (cambios hacia arriba o hacia abajo)
- Ritmo
Fisiológicamente el oído no es capaz de notar cambios de volúmen menores a 3 decibeles (los decibeles son la medida de intensidad del sonido). Los instrumentos pueden hacerlo, pero el oído humano no. Una manera fácil de aprender a notar estas diferencias es subir y bajar un solo paso en el volúmen de los aparatos electrónicos. Como no podemos diferenciar volúmenes que tengan menos de 3 decibeles, entonces la mayoría de los aparatos de audio modifican el volúmen en esa cantidad por cada paso.
Para diferenciar el tono, un piano (u órgano) es la mejor herramienta. Siéntate al piano, presiona una tecla y después imita el tono con tu voz. Después presiona otra tecla y haz lo mismo. De esta manera puedes aprender a diferenciar y modular incluso "medios tonos", que tienen una diferencia muy pequeña de tonalidad y generalmente no somos concientes de ellos a nivel conciente pero sí a nivel inconciente (percibimos, por ejemplo, las órdenes encubiertas).
La mejor manera de aprender a detectar y mantener el ritmo es con un metrónomo (un aparato que emite pitidos o clicks a cierto ritmo). Existe también software para hacerlo.
Unas clases de canto o de música también ayudan mucho. El truco está en vincular tres elementos en la estrategia: visual, auditivo y kinestésico. Todas las submodalidades de las que hablamos en los párrafos anteriores son auditivas, más la estrategia de aprendizaje será más efectiva cuando conectamos éstas con las visuales y kinestésicas.
Si te das cuenta, el primer paso es aprender a hacerlo, pues eso te da habilidad automática para detectarlo en los demás (referencia kinestésica con asociación).