Lo más importante cuando vas a interactuar con un cliente es el estado en que te encuentras. Si tu estado no es el adecuado, el cliente lo percibirá a través de tu tono voz o de tu lenguaje corporal. En cambio cuando el entusiasmo que tienes por el producto que vendes es fuerte, basta con eso para que el cliente se dé cuenta y lo perciba.
Esto no es una cuestión de coincidencia, es causado por unas neuronas que tenemos en el cerebro, que se llaman neuronas espejo. Recientemente se hicieron estudios en los cuales pusieron a dos personas en una misma habitación, y cuando a una le mostraban una imagen de algo que le causaba miedo, automáticamente los mismos centros del cerebro de la otra persona se activaban y la otra persona podía sentir también algo de miedo. Cuando le mostraban algo que le causaba placer, la otra persona lo podía percibir. Originalmente supusieron que se debía a que podían observarse, así que pusieron una manta que evitara que se pudieran ver, y el resultado del experimento fue el mismo. Pensaron que podía ser alguna cuestión de percepción de energía, así que los separaron en cuartos diferentes y entre ellos había una pared de metal, y el resultado del experimento seguía siendo el mismo.
Con esto comprobaron, que hay una parte del cerebro que está destinada a percibir las sensaciones de otras personas. En otras palabras, a tener una sensibilidad hacia lo que otras personas sienten.
Las neuronas espejo son entonces muy importantes cuando tienes una interacción con un cliente, puesto que el cliente va a percibir el estado en el que estás. Imagínate que tuvieras un estado de nerviosismo, en el cual por no saber si vas a realizar la venta o no ese estado no te permitiera estar tranquilo. Las neuronas espejo en tu cliente percibirían ese estado y lo generarían en tu cliente. ¿Y que cliente consideras que compraría un producto cuando se siente nervioso?





